"La Iglesia no le teme a la verdad": ¿Por qué el Papa León XIV, matemático, insiste en el diálogo con la ciencia?

Cuando el Papa León XIV, un hombre formado en la rigurosa disciplina de las matemáticas, mira a través de un telescopio en el Observatorio Vaticano o dialoga con un astronauta que pisó la Luna, no está realizando un mero gesto protocolario. Está enviando un mensaje poderoso y consistente: "La Iglesia no le teme a la verdad".

En un momento en que viejos prejuicios sobre un supuesto conflicto entre fe y ciencia aún resuenan en algunos rincones, el Pontífice insiste en tender puentes, convencido de que la razón y la revelación son dos alas con las que el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Como explicó el experto Javier Martínez-Brocal, "decir que es contradictorio la fe y la ciencia pues me parece que es un discurso de estos prejuicios un poco del pasado".

La insistencia del Papa no es casual. Sus gestos recientes, como la visita a Castel Gandolfo donde se encuentra el observatorio y su potente discurso a los científicos de la Specola Vaticana donde afirmó que "la Iglesia y el Papa necesitan de su ciencia", están profundamente arraigados en su propia biografía y en su visión del mundo. Él mismo, antes que Papa, fue y es un hombre de ciencia.

Esta visión se traduce en una teología que ve el universo no como un libro cerrado, sino como una manifestación de Dios. En sus propias palabras, el cosmos es un "laboratorio cósmico, donde podemos casi tocar la obra del Creador". Esta perspectiva poética y a la vez científica desactiva cualquier antagonismo.

Para León XIV, estudiar el universo es una forma de alabar a Dios, como lo demuestra el hecho de que rezara el Salmo 8, "Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos...", junto al astronauta Buzz Aldrin, el mismo salmo que el astronauta rezó en su regreso a la Tierra.

Este interés por la "ciencia dura" se conecta directamente con el que es, quizás, el mayor desafío del pontificado: la revolución tecnológica y la inteligencia artificial. Como analizó la experta Inés San Martín, la elección de su nombre papal está ligada a esto. "Eligió el nombre León XIV porque hoy por hoy el mundo está viviendo una revolución tan importante o incluso más importante que lo que fue la revolución industrial y esa revolución viene por parte de la ciencia, viene por parte de la inteligencia artificial y si no entramos en diálogo, si la iglesia se queda al costado, la iglesia se hunde".

El Papa no le habla solo a los científicos; le habla también a los fieles. Su mensaje es un llamado a superar el miedo y la ignorancia, a no caer en la falsa dicotomía que opone la fe a la razón. Para la Iglesia, la fe no es un sentimiento ciego, sino un acto razonable que busca entender. Como argumentó Inés San Martín, "cuanto más se sabe, cuanto más entiendo el universo, más difíciles no creer en Dios".

El llamado de León XIV es, en esencia, una catequesis para el siglo XXI: una invitación a los católicos a no tener miedo, a abrazar la razón como un camino que conduce a Dios y a dialogar con el mundo científico para iluminar el futuro de la humanidad con los principios del Evangelio.

çEscucha el segmento "La Catedra de León" completo en el séptimo episodio del podcast.