China VS. la evangelización digital

En la tesis de la semana, José Manuel, Inés y Javier debatieron sobre un tema de fondo que puede marcar el futuro de la misión de la Iglesia: China ha prohibido explícitamente la evangelización online.

La medida, reportada por The Pillar, confirma la intuición de la Iglesia de que internet es un nuevo continente misionero, un espacio decisivo para la fe.

El continente digital, intuición profética

Inés recordó que el concepto de “continente digital” no es nuevo:

“La acuñó Benedicto XVI, que en muchas cosas fue más visionario de lo que le damos crédito.”

Para ella, internet no es solo un lugar donde evangelizar, sino también un punto de retorno:

“La iglesia evangeliza en las redes, los jóvenes encuentran a Dios en las redes, pero lo sacamos de las redes y vamos a las parroquias.”

Incluso mencionó el ejemplo de una religiosa francesa influyente en TikTok, a quien se le atribuye parte del resurgimiento de bautismos juveniles en Francia.


Lo que China teme

José Manuel planteó la pregunta central: si China prohíbe transmisiones en vivo, misas online y catequesis digitales, ¿no está confirmando indirectamente que estas herramientas son las más eficaces?

Javier respondió sin rodeos:

“Admiro mucho a los chinos y creo que aquí nos están diciendo justo lo que vale la pena hacer porque tiene efectos. Están señalando lo que funciona.”

Para él, esta prohibición demuestra que internet da frutos misioneros reales, tanto que el régimen considera necesario bloquearlos.


¿Debe el Vaticano denunciar?

José Manuel preguntó si la Santa Sede debería denunciar la medida como una violación de derechos humanos.

Javier fue cauto:

“La condena pública no siempre es el modo más eficaz. No se trata de no hacer nada, sino de buscar lo que sirva realmente a los católicos que están allí.”

Recordó el caso de Nicaragua: cuando Francisco criticó duramente a Ortega, la situación de los católicos no mejoró, sino que empeoró.

Inés coincidió y propuso otra estrategia:

“El Papa puede condenar la coerción de la libertad de expresión hablando en positivo, alabando lo que es la evangelización digital.”


Un campo de batalla espiritual

Los tres coincidieron en que lo ocurrido en China es una confirmación contundente de la importancia de internet para la fe.

“Si China lo prohíbe, es porque efectivamente funciona.” — Inés San Martín

“Están haciendo un favor señalando lo que sí da frutos.” — Javier Martínez-Brocal

Para José Manuel, esta medida puede considerarse la primera guerra formalmente declarada en el continente digital: un ataque directo contra la misión evangelizadora en internet.


El reto para la Iglesia

El episodio concluyó con una certeza: la evangelización digital no es un capricho ni una moda, sino una frontera real donde se juega la fe de millones. La reacción de China no debilita esta misión; al contrario, la confirma.