
La controversia generada por el Cardenal Zupic y el Senador Durbin, un católico pro-aborto, alcanzó al Papa León XIV. Al ser preguntado, el Papa se mostró precavido. El analista José Manuel De Urquidi señaló que el Papa "simplemente creo que se hizo medio bolas" al intentar manejar el tema sin desautorizar al cardenal.
Sin embargo, el Papa planteó una tesis que va al fondo de la ética social católica: "no se puede ser en contra del aborto, si uno está en contra de los migrantes y otras cosas".
La experta Inés San Martín ofreció la clave para descifrar el fondo del tema: el concepto de "coherencia total" o seamless garment. Para ella, "Tampoco se puede ser pro-vida si solo te interesa el migrante y no te interesa la vida en el momento de su gestación".
El experto Javier Martínez Brocal opinó que el Papa estaba intentando "no entrar en el juego de la polarización" y recordar que la actitud más cristiana es "colaborar" incluso con quien no tiene tus mismas convicciones.
Aunque la decisión del Senador Durbin de no aceptar el premio desactivó la bomba, la polémica demostró que la comunicación sobre temas complejos debe ser más clara. La experta Inés San Martín recomendó al Papa no decir más nada directamente, sino usar los próximos discursos para "hablar de la importancia de la vida desde la concepción hasta la muerte natural".
