Gambetti deja la Basílica de San Pedro: lo que se sabe, lo que es rumor y lo que deja pendiente
La salida del cardenal como arcipreste de San Pedro llegó sin sustituto y rodeada de versiones. En Descifrando a León, Inés San Martín y Javier Martínez-Brocal discutieron qué significa y por qué su gestión generó tantas críticas.

El sábado se anunció la salida del cardenal Mauro Gambetti como arcipreste de la Basílica de San Pedro. El anuncio no trajo nombre de reemplazo ni una explicación de fondo. José Manuel De Urquidi lo planteó en el episodio como una situación inusual, empezando por la edad: Gambetti es joven para los estándares del Vaticano.

Desde entonces circulan versiones de que hay problemas en la Basílica y de que el Papa prefirió adelantarse aunque todavía no tenga a quién nombrar. Según esos mismos rumores, a finales de noviembre habría una reunión importante entre León XIV y los responsables de la Basílica para revisar varias situaciones, aparentemente administrativas.

Un cargo con dos responsabilidades

Inés San Martín, la experta, explicó el alcance del puesto. El arcipreste está al frente de la Basílica y también de la Fábrica de San Pedro, la institución encargada de mantener el templo en buen estado. Por eso el relevo toca tanto la vida litúrgica como la administración del lugar más visitado del Vaticano.

¿Le están diciendo que no al Papa?

Uno de los rumores más llamativos es que el reemplazo se demora porque más de un candidato habría rechazado el cargo. Un medio estadounidense fue más lejos y habló de una tendencia generalizada a declinar los puestos que ofrece León XIV.

San Martín pidió matizar. Dijo haber escuchado de más de una fuente que una persona concreta rechazó un puesto concreto, aunque no el de la Basílica. Aclaró que no tiene certeza de que se trate de algo generalizado.

La pregunta de fondo es real, porque hay varias vacantes por cubrir. San Martín puso como ejemplo al cardenal Kevin Farrell, que ya cumplió dos mandatos de cinco años al frente del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Lo lógico, apuntó, sería esperar al menos a que termine el encuentro por los diez años de Amoris Laetitia.

Entre los nombres que se han rumoreado para suceder a Gambetti figura el del cardenal Parolin. Urquidi subrayó que, por ahora, son solo rumores.

Las decisiones que molestaron a los peregrinos

La parte más directa de la conversación llegó cuando San Martín explicó por qué no lamenta la salida. Reconoció que conoce poco a Gambetti en persona y centró su crítica en decisiones concretas tomadas en la Basílica.

La primera es el acceso. Hoy el visitante se encuentra con zonas cerradas y vallas, incluso frente a la estatua de San Pedro, cuyo pie tocaban los peregrinos hace veinte años, y frente a la Piedad.

La segunda son las misas. Se limitaron las celebraciones en los altares laterales, que permitían a un sacerdote celebrar con su grupo de peregrinos. San Martín insistió en que, para casi todos los que llegan a San Pedro, esa misa es la primera y probablemente la última de su vida. También dijo que celebrar en la capilla del Santísimo pasó de ser algo sencillo a ser muy difícil.

A eso sumó la tienda de recuerdos instalada en el atrio, a la entrada del templo, cuando antes estaba en la plaza. "Saquen a los mercaderes del templo", resumió.

Para San Martín el problema va más allá de cada medida: fueron decisiones polémicas, nunca del todo explicadas ni bien comunicadas.

Urquidi recordó que hubo justificaciones para varias de ellas y que algunos sacerdotes también celebraban misa solos en esos altares. Aun así, reconoció que las medidas no gustaron a muchos, igual que algunos festivales organizados en torno a la Basílica.

El reclamo de Javier: transparencia

Javier Martínez-Brocal, el vaticanista, puso un contrapunto. Dijo no entender por qué Gambetti acumuló tantos enemigos. Para él, todos los empleados del Vaticano toman decisiones equivocadas y después las corrigen. San Martín respondió que, en este caso, ella no vio decisiones corregidas.

El argumento principal de Martínez-Brocal apuntó a la forma de la salida. Si alguien es apartado por haber hecho cosas mal, sostuvo, conviene decirlo. Con la información disponible, el cardenal se va y quedan solo rumores y la sensación de que algo pasó. No queda claro qué hizo. Algunas de sus decisiones pueden no compartirse, recordó, y eso no significa que sean equivocadas.

Urquidi ofreció otra lectura posible: el Papa quiere ir formando su propio equipo, y a veces el ambiente que se genera en torno a una persona pesa tanto como sus decisiones.

Martínez-Brocal cerró con una reflexión sobre el cargo. Si él fuera obispo, dijo, preferiría estar al frente de una diócesis, cerca de la gente, antes que ser arcipreste de San Pedro. Quizá por eso, añadió Urquidi, no es fácil encontrar sucesor.

La Basílica entra en su temporada más intensa, Adviento y Navidad, sin arcipreste nombrado. La reunión prevista para finales de noviembre, si se confirma, puede dar las primeras pistas sobre el rumbo que León XIV quiere para San Pedro.

Escucha la conversación completa y sigue cada semana lo que pasa detrás de los muros del Vaticano.

Descifrando a León, podcast de Juan Diego Network.