
La negativa del Papa a compartir con el presidente francés su visita a la catedral restaurada se leyó como un desaire. Javier Martínez-Brocal, el vaticanista, propone otra lectura, que pasa por el protocolo, por dos leyes y por una idea muy concreta de coherencia.
La semana pasada, en Descifrando a León, José Manuel De Urquidi ya había advertido del movimiento: el gobierno francés buscaba algo más que una foto con el Papa. Quería, en sus palabras, pegarse a todo lo bueno que rodea a León XIV. Siete días después, con el viaje a punto de empezar, la pregunta seguía abierta. ¿Por qué el Papa dijo que no?
Lo que pidió Macron
Francia pagó mucho dinero por la reconstrucción de Notre Dame, y la catedral se ha convertido en uno de los símbolos del gobierno de Emmanuel Macron. En pocos años quedó restaurada, y según Javier Martínez-Brocal, más bonita que antes. De Urquidi le advirtió, entre risas, que a más de un oyente no le gustaría esa frase.
La idea del Elíseo era que el presidente acompañara al Papa en la catedral y le mostrara el fruto de ese trabajo. El Papa no aceptó.
Manotazo, estilo o conspiración
Las interpretaciones no tardaron. Urquidi las resumió en el episodio: unos hablaron de un manotazo a Macron; otros dijeron que es simplemente la forma de ser de León, que quiere estar cerca de la gente y ser puntual con las autoridades, pero sin dejarse usar para la foto. Y, como siempre, aparecieron las teorías de conspiración.
Martínez-Brocal fue claro en que lo suyo era una opinión. Su punto de partida es entender a León XIV como una persona coherente. No lo ve hostil hacia nadie ni cree que haya querido fastidiar a Macron. Según el vaticanista, el Papa no toma decisiones contra alguien; las toma y las explica.
El dato de protocolo que casi nadie mencionó
Antes de ir a Notre Dame, Martínez-Brocal recordó una costumbre que ayuda a bajar la temperatura. En todos los viajes papales, al Pontífice se le ofrece una cena de Estado, y todos la rechazan: Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y ahora León.
Los viajes del Papa sí son viajes de Estado, explicó, pero con un protocolo propio. Cuando la reina de Inglaterra visita un país, se organiza un banquete en su honor. En el caso del Papa, el protocolo no prevé que reciba condecoraciones ni que participe en banquetes de honor. Decir que no a ciertas invitaciones oficiales es lo habitual.
Aborto constitucional y eutanasia sin objeción
Notre Dame, sin embargo, tiene una carga distinta. Según la interpretación de Martínez-Brocal, el razonamiento del Papa sería más o menos este: ya se verán por la mañana en el Elíseo, y la presencia del presidente en un acto en la catedral, que al parecer es un encuentro con los obispos y sacerdotes de París, no es oportuna en estos términos.
El motivo de fondo, para el vaticanista, es la imagen que proyectaría. Verlos juntos en la catedral podría dar a entender que no hay problemas entre la Iglesia y Macron. Y los hay. El presidente convirtió el aborto en un derecho constitucional y acaba de aprobar una ley de eutanasia que, hasta donde entiende Martínez-Brocal, no permite la objeción de conciencia institucional. Los médicos podrían negarse, pero un hospital católico, en teoría, estaría obligado a practicarla.
Urquidi fue tajante sobre lo que eso implica: los hospitales católicos no van a practicar eutanasias. Martínez-Brocal planteó las dos salidas posibles, encontrar una solución o cerrar hospitales católicos, "algo que ninguno quiere", y confió en que se encontrará una solución.
De Urquidi lo tradujo a una frase: pagar la restauración de la catedral no hace que todo esté bien. Martínez-Brocal coincidió. En un ámbito de fe, en un encuentro con el clero, la presencia del presidente no tenía sentido precisamente porque ha habido problemas serios en materia de dignidad humana. En su lectura, el Papa no quiere que ese desacuerdo se relativice.
Lo que faltó: una explicación
El vaticanista cerró con lo que él mismo llamó un consejo no pedido. Cree que su interpretación es la correcta, pero admite que no la conoce con certeza, porque nadie la ha dado. Y ahí ve un fallo de comunicación.
Si el Vaticano ve que el rechazo a una propuesta de un Estado se interpreta de un modo que no encaja con lo que el Papa ha hecho hasta ahora, sostuvo, conviene que personas cercanas al Papa, aunque no sean sus portavoces, ofrezcan una explicación acorde con su pensamiento.
De Urquidi recogió el guante con humor y lo dejó como recomendación para quienes escuchan el podcast desde el Vaticano, que según él son cada semana más.
Escucha el episodio completo de Descifrando a León en descifrandoleon.com para oír el análisis de Javier Martínez-Brocal sobre el viaje del Papa a Francia, la UNESCO y el discurso a Europa. Descifrando a León, podcast de Juan Diego Network.
