
A pocos días de su cirugía de pulmón, el Papa telefoneó a Vladimir Putin por una ciudad ucraniana sitiada y después habló con Zelenski. En Descifrando a León, Javier Martínez-Brocal explicó por qué esa llamada marca un cambio y qué detalle del comunicado vaticano no es casual.
León XIV todavía se estaba recuperando de la extirpación de un lóbulo del pulmón cuando tomó el teléfono y llamó a Vladimir Putin. Fue iniciativa suya. Y Putin respondió.
Para Javier Martínez-Brocal, el vaticanista, esa es la noticia: el Vaticano recupera su papel central como mediador en los grandes conflictos de nuestro tiempo. Así lo planteó en el episodio más reciente de Descifrando a León, el podcast de Juan Diego Network, donde la llamada fue la cuarta de las cinco noticias de la semana.
La llamada que Francisco no consiguió
Para medir lo que significa que Putin haya contestado, Javier recordó lo que pasó en los últimos tres años del pontificado de Francisco. El Papa argentino intentó llamar varias veces al presidente ruso y no obtuvo respuesta. Le envió una carta personal y tampoco hubo contestación.
Fueron, además, los años en los que Francisco le aconsejó al patriarca Kirill de Moscú que no se convirtiera en el “monaguillo de Putin”. José Manuel De Urquidi preguntó si la expresión no había sido otra, algo como “perro faldero”. Javier sostuvo que era monaguillo.
Con ese antecedente, que el Kremlin atienda ahora al Papa no es un trámite menor.
Oleshky, una ciudad atrapada
La conversación giró en torno a una ciudad concreta: Oleshky, en la región de Jersón, una ciudad ucraniana ocupada por Rusia. Según el comunicado del Vaticano, el Papa expresó su preocupación por la situación de los civiles.
Urquidi la describió como una ciudad prácticamente sitiada, donde no se deja entrar nada. Javier citó una entrevista “fortísima” al nuncio del Papa, que contó que las escenas que vio allí son terribles y que escuchó historias de personas que han tenido que alimentarse de pájaros y de perros.
Salir tampoco es fácil. Según explicó Javier, la única carretera está llena de minas, con el ejército ruso de un lado y minas del ejército ucraniano del otro.
El nombre de la ciudad también es un mensaje
Javier se detuvo en un detalle que pasó casi desapercibido. El Kremlin informó que Putin se refirió a la ciudad rusa de “Alioshki”, que es como los rusos llaman a Oleshky. El Vaticano, en cambio, usó el nombre ucraniano.
Para Javier, con esa elección el Vaticano toma parte. Urquidi lo resumió con una frase: “No creo que haya sido sin querer”.
Lo que pidió el Papa y lo que aceptó Putin
La petición de León XIV fue práctica. Le pidió a Putin crear las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de la población civil, que quien quiera salir pueda hacerlo y que se organice el suministro de productos de primera necesidad.
Javier destacó lo que llamó “la cosa bonita” de la conversación: Putin aceptó colaborar para que haya una misión humanitaria.
Con la respuesta de Putin en la mano, el Papa llamó después a Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, y le pidió también que colabore. Javier no recordaba si esa segunda conversación fue el domingo o el lunes. Inés San Martín, la experta, apuntó que entre una llamada y otra pasó muy poco tiempo.
El invierno que viene
Urquidi aportó una mirada desde Bélgica, donde conversó con varias personas de Ucrania. Le recordaron que se acerca el invierno y que los últimos ataques han ido contra la infraestructura de energía. Hoy, le contaron, la electricidad llega a distintas ciudades en distintos horarios y solo por pocas horas.
Le dieron una cifra que lo dejó pensando: un generador eléctrico, apenas para tener unas lamparitas, cuesta unos 2.000 dólares, el equivalente a cuatro sueldos.
También le transmitieron la sensación de tener al mundo en contra, un tema que Urquidi dejó abierto para otro episodio.
La advertencia que llegó desde Ucrania
No todas las reacciones fueron de simple agradecimiento. Javier citó al arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica ucraniana, el principal representante de los católicos ucranianos. Agradeció al Papa su esfuerzo de mediación, pero hizo una distinción: no es lo mismo contener a un agresor injusto que obligar a la víctima a hacer concesiones.
Javier lo leyó como una muestra de cómo se está viviendo la mediación vaticana dentro de Ucrania.
Un Papa que no deja la agenda en pausa
La llamada a Putin encaja con algo que Javier repitió durante el episodio: la Santa Sede no se detuvo ni un momento durante la operación del Papa. El primer gran gesto diplomático de su convalecencia fue por los civiles de una ciudad sitiada.
Falta ver si la misión humanitaria se concreta y si la población de Oleshky logra salir o recibir ayuda antes del invierno.
Escucha el episodio completo para conocer todo el análisis de Javier Martínez-Brocal e Inés San Martín sobre esta llamada y el resto de la semana del Papa. Sigue a Descifrando a León en Instagram y en DescifrandoLeon.com.
Descifrando a León, podcast de Juan Diego Network.
