
Once días, tres países y 17 discursos casi todos en español. La primera gira del Papa por Latinoamérica llega con un santuario mariano en el país más secular del continente, una Argentina donde hasta una misa corre el riesgo de politizarse y un regreso a Perú que tiene mucho de mensaje a los obispos de toda la región.
El 6 de noviembre, a las siete de la mañana, el avión papal despegará de Roma rumbo a Montevideo. Aterrizará de vuelta en Roma el 17, a las diez de la mañana, con León XIV a bordo tras una gira que, según Javier Martínez-Brocal, solo se queda un poco por debajo del largo viaje de Francisco por Asia. Y lo hará menos de un mes después de una cirugía en la que le extirparon un tercio del pulmón derecho.
Los médicos no ven contraindicaciones, y lo que está en juego va bastante más allá de su salud.
En el Análisis de la Semana de Descifrando a León, el podcast de Juan Diego Network, Inés San Martín, vaticanista argentina, recorrió el itinerario completo día por día. Javier Martínez-Brocal, que viajará en el avión papal, puso sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿para qué sirve, en realidad, que un Papa visite un país?
El mapa de la gira
El calendario es exigente. Del 6 al 8 de noviembre, Uruguay. Del 8 al 11, Argentina. Del 11 al 16, Perú. En total, 17 discursos, 13 homilías, siete saludos y un Ángelus, dirigidos a autoridades, jóvenes, trabajadores, religiosos, educadores y comunidades eclesiales de realidades muy distintas.
En los tres países se repite un patrón: el día de la llegada, el Papa mantiene un encuentro privado con el jefe de Estado y luego se dirige a las autoridades, con políticos de distintos sectores, expresidentes y diplomáticos. Según San Martín, ese discurso marcará en cada país “el lenguaje más político del viaje”.
Uruguay: la fe que se esconde y sale en masa
Tras llegar a Montevideo el viernes 6, el Papa irá al día siguiente a Paysandú, en la frontera con Argentina, donde celebrará misa y se espera a muchos argentinos del litoral.
El domingo 8 llega el momento que San Martín señala como el de mayor peso espiritual de la etapa uruguaya: la misa en el Santuario de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, en Florida.
La historia del lugar explica su importancia. En el siglo XIX, Uruguay formó parte de Brasil durante algunos años. Antes de la campaña por la independencia, los 33 líderes militares que iban a encabezarla se presentaron ante una imagen de la Virgen que hoy se conoce como la Virgen de los Treinta y Tres. La religiosidad popular uruguaya le atribuye a ella la independencia.
La fecha no es casual. El 8 de noviembre es la solemnidad de la Virgen de los Treinta y Tres y cae en el segundo domingo de noviembre, cuando tradicionalmente se celebra la peregrinación al santuario. Según San Martín, el cronograma original empezaba por Argentina y se cambió para que la visita coincidiera con el momento más convocante del año religioso uruguayo.
Ese gesto cobra sentido en el contexto del país. Uruguay es el más secular de América Latina, hasta el punto de que, según explicó la analista, resulta muy difícil colocar una imagen de la Virgen en un espacio público o celebrar manifestaciones de fe popular. Las grandes fechas del calendario católico llevan nombres seculares, como la Semana de Turismo. San Martín fue precisa al describirlo: no hay violencia ni persecución, pero sí un clima en el que el creyente tiende a esconder su espiritualidad.
Y sin embargo, hay un antecedente que la Iglesia uruguaya tiene muy presente. Un sacerdote historiador, miembro de la academia de historiadores del país y párroco del santuario de los Treinta y Tres, le recordó a la experta lo que ocurrió con la visita de Juan Pablo II a fines de los años ochenta. Se esperaban entre 10.000 y 30.000 personas en la misa multitudinaria. Llegaron 300.000. Aquella visita reveló que, aunque muchos uruguayos hablan poco de su fe y no van a misa, esa fe existe. La expectativa ahora es repetir una cifra similar.
Los primeros indicios apuntan en esa dirección. Las entradas para los eventos del Papa, que son gratuitas y solo requieren registro, se agotaron en cuestión de horas. También las 20.000 o 30.000 del encuentro con jóvenes en el estadio donde se jugó el primer Mundial de la historia, y San Martín subrayó que fueron los propios jóvenes quienes las agotaron.
Con unos cuatro millones de habitantes frente a los cuarenta de Argentina, 300.000 personas en la calle serían una enormidad.
Hay dos asuntos más en la etapa uruguaya. El primero es una decisión que la experta califica de “sabia y muy diplomática”: el encuentro del Papa con los barrios populares de América Latina será en Uruguay. Los movimientos populares argentinos querían que fuera en su país, y no están contentos. Para San Martín, situarlo en Uruguay evita la polarización que habría tenido en Argentina, sin renunciar a tocar una herida abierta del continente.
El segundo es lo que la Iglesia uruguaya espera del Papa. El cardenal Sturla, arzobispo de Montevideo, habla de la visita con mucha esperanza. Las fuentes consultadas por San Martín coinciden en que el país libra batallas morales en varios frentes, como la eutanasia y el aborto, y muy especialmente el suicidio. Esperan que León XIV sea una voz de esperanza para una población, sobre todo joven, que no encuentra motivos para seguir adelante.
Argentina: el riesgo de politizar una misa
El domingo 8, desde Florida, el Papa viajará a Argentina para la recepción presidencial con Javier Milei y el encuentro con las autoridades.
El lunes 9 visitará el Cottolengo Don Orione de Claypole, prácticamente una ciudad para personas con discapacidad, y celebrará misa frente al Monumento de los Españoles, en Buenos Aires, donde San Martín se anima a esperar un millón de personas como mínimo. Ese día también tendrá un encuentro con el mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina, con movimientos populares, empresarios y sindicatos.
El martes 10, a las diez de la mañana, el Papa celebrará misa en Córdoba, en la antigua fábrica militar. Para la experta será “la misa más federal” del viaje, porque Córdoba está en el centro del país y es más fácil llegar en auto que a Buenos Aires. Ese mismo día volverá a Buenos Aires para un encuentro pastoral y una vigilia con jóvenes.
El miércoles 11 visitará la cárcel de Devoto y celebrará la misa en la Basílica de Luján, que San Martín considera la más impresionante de toda la gira. Los números ayudan a entender por qué. Ya no queda alojamiento y hay quien ofrece una habitación por 50 millones de pesos, unos 5.000 dólares por noche. Este año, dos millones y medio de jóvenes caminaron hasta Luján en peregrinación, y se habla de ocho kilómetros de fieles sobre la única avenida recta que desemboca en el santuario.
Ahí aparece el problema. Sectores del peronismo y del kirchnerismo, incluido el gobernador bonaerense Axel Kicillof, anunciaron que se “autoconvocarán” en Luján. Para San Martín, quienes lo plantean no entendieron a qué va el Papa ni qué es una misa. Recordó además que en las visitas papales están prohibidas las banderas políticas.
Como argentina y sin filiación partidaria, la experta defendió que el viaje es una ocasión para que el país muestre que puede unirse por algo más que el fútbol.
La objeción de Javier: el viaje como examen de conciencia
En este punto, Martínez-Brocal planteó la discrepancia más interesante del análisis. Dijo estar de acuerdo con San Martín y, a la vez, no estarlo. A partir de su experiencia en los viajes papales, y especialmente del reciente viaje a España, sostuvo que lo que el mundo vea de un país “es totalmente irrelevante”. Para él, un viaje papal sirve sobre todo para que el país tome conciencia de los valores que sostienen sus principios.
El Papa obliga a hacerse preguntas sobre las leyes que se aprueban, las decisiones que se toman y los valores espirituales, morales o sociales que las mueven. Uno puede estar de acuerdo o no con él, pero al responder descubre quién es de verdad, con sus grandezas y sus debilidades. Según el vaticanista, eso ocurrió en España y en Francia, y ocurrirá en Uruguay, Argentina y Perú.
San Martín aceptó el planteamiento y añadió algo. Muchas delegaciones de los tres países han pasado por Roma para contarle al Papa sus problemas y angustias. Hay mucho interés en que el Papa escuche. La pregunta, dijo, es si los países están preparados para escuchar lo que él viene a decir. Advirtió contra la tentación, muy argentina según ella, de reducir la visita a quién recibió una sonrisa y quién no.
Perú: volver a casa y hablarle al continente
La última etapa es, en palabras de la experta, la del país que el Papa realmente quería visitar y el motivo original del viaje. León XIV fue misionero en Perú durante casi veinte años, tiene la nacionalidad peruana y fue obispo de Chiclayo.
Tras el encuentro con las autoridades y con los obispos, el 13 celebrará misa en Pimentel y tendrá encuentros eclesiales y universitarios en Chiclayo.
El 14 llega la parada que San Martín pide no perder de vista: el santuario de Santo Toribio de Mogrovejo, en Saña, dentro de la diócesis de Chiclayo. Santo Toribio, misionero nacido en España, es el patrono de los obispos latinoamericanos. Por eso, sostiene la experta, el mensaje que el Papa pronuncie allí no irá dirigido solo al episcopado peruano, sino a todos los obispos del continente. Y lo hará alguien que conoce la región desde dentro, que formó parte del CELAM y de la Conferencia Episcopal Peruana, y que durante su etapa en Chiclayo visitaba ese santuario casi todos los años.
Saña tiene además otra carga histórica. Fue uno de los enclaves del comercio de personas africanas esclavizadas en América Latina y, según San Martín, alberga hoy la mayor comunidad afrodescendiente de la Latinoamérica hispanohablante. La experta recordó que en la familia del Papa hubo personas en los dos lados de esa historia, esclavizados y dueños de esclavos, y no tiene dudas de que el tema saldrá durante esa visita.
Después vendrá el encuentro con la realidad amazónica y la misa en Pucallpa, que según Martínez-Brocal será la primera misa papal celebrada en la Amazonía. El 16, en Lima, el Papa se reunirá con ancianos y celebrará misa antes de regresar a Roma.
La clave que más conviene vigilar: el español
San Martín cerró su análisis con una observación que, a su juicio, es la mejor pista para seguir este viaje. El idioma en el que León XIV se siente más cómodo como pastor es el español, no el inglés. Casi todo su ministerio sacerdotal transcurrió en español.
Por eso, la experta prevé que en esta gira se salga del guion bastante más que en Francia o en su viaje a África. Su consejo a los periodistas, Martínez-Brocal incluido, fue no conformarse con los textos entregados bajo embargo.
Como se comentó en Descifrando a León, el podcast de Juan Diego Network, el verdadero contenido de la gira podría estar en lo que no figura en los discursos oficiales. Y si Martínez-Brocal tiene razón, lo que el Papa provoque en Uruguay, Argentina y Perú se medirá menos por las multitudes que por las preguntas que cada país se haga después de su paso.
Escucha el Análisis de la Semana completo en el episodio de Descifrando a León, podcast de Juan Diego Network, y sigue con nosotros cada etapa del viaje del Papa a Latinoamérica.
