El magisterio del dolor: lo que la operación de pulmón de León XIV cambia en su pontificado

Cómo comunicó el Vaticano el cáncer del Papa, los nombramientos que firmó antes de entrar al quirófano y la imagen de un pontífice frágil abren una etapa distinta. Cada decisión de las próximas semanas se leerá con esa lente.

Durante un año y medio, la imagen pública de León XIV ha sido la de un Papa joven para el cargo, deportista, que juega al tenis y sale en bicicleta. Esa imagen cambió el martes 13 de octubre en un quirófano del hospital Gemelli de Roma. Allí le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho y se confirmó que el nódulo era un adenocarcinoma, el tipo de cáncer de pulmón más frecuente.

La noticia es médica, aunque sus consecuencias van bastante más allá del hospital. Así lo plantearon Javier Martínez-Brocal e Inés San Martín en el episodio de esta semana del podcast de Juan Diego Network, Descifrando a León, grabado el miércoles 14 de octubre por la tarde, hora de Roma. Para el vaticanista español, lo que empieza ahora es "una nueva etapa del pontificado".

Lo que se sabe y lo que todavía no

Conviene separar con cuidado los hechos de las conjeturas, porque en los próximos días abundarán las segundas.

El domingo 11 de octubre, el propio Papa anunció que sería operado de un nódulo pulmonar. El martes lo intervinieron. Los médicos sospechaban desde antes que el tumor era maligno, pero solo lo comunicaron tras la cirugía, cuando tuvieron la certeza. Fue detectado en una fase muy inicial y estaba muy localizado, por lo que el equipo médico, según explicó Martínez-Brocal, está tranquilo.

Queda pendiente el dato decisivo: el análisis del tejido extirpado, que dirá si hay células cancerígenas en otras partes del organismo. Ese cultivo tarda entre 10 y 15 días, y los resultados se esperan entre el 23 y el 28 de octubre.

Inés San Martín subrayó que esa espera no se puede acortar por tratarse de un paciente VIP. Es un estudio de alta complejidad y, justamente por ser el Papa, hay que hacerlo bien. Añadió que en estos casos es habitual aplicar algún tratamiento leve de radiación, más por prevención que por otra cosa, aunque hoy no se sabe si se hará ni cuándo.

Mientras tanto, el parte médico es alentador. El Papa camina por su habitación, comenzó la fisioterapia respiratoria y retomó su dieta normal. Según la experta, una persona en su situación puede llevar una vida normal con los dos lóbulos que le quedan en el pulmón derecho. La agenda está suspendida, en principio, hasta el 20 de octubre.

Una transparencia que rompe con la costumbre

El primer elemento que destacaron los analistas tiene que ver con la comunicación.

Martínez-Brocal confesó que al principio le costó creerlo. El Papa salió del quirófano hacia las siete de la tarde y unas tres horas después la Santa Sede ya había informado de que el tumor era maligno. El comunicado llegó a las 21:55. "Lo habitual hubiera sido que nos lo escondieran con cualquier líder mundial", observó.

El contraste con aquel 4 de julio

Inés San Martín recordó el precedente del pontificado anterior. Un 4 de julio llegó un mensaje que informaba de que el Papa Francisco había sido internado para una cirugía programada. Esa misma mañana había rezado el Ángelus sin decir una palabra, y por la tarde se supo que estaba en el Gemelli y que le habían extirpado diez centímetros de colon. La experta bromeó con que el 90 % de los vaticanistas estaba ese día en alguna barbacoa del 4 de julio.

Con León XIV la secuencia fue la inversa. Fue él quien avisó el domingo, y enseguida se confirmó que la operación sería el martes. Martínez-Brocal explicó que la información se fue dando a medida que los propios médicos la tenían: primero la idea de operar a principios de semana, luego la fecha que el hospital podía ofrecer. El Vaticano llegó a explicar un detalle que nunca había contado: el comandante de la Gendarmería entró al quirófano, como lo hicieron los jefes de seguridad en las operaciones de Francisco y de Juan Pablo II.

Para Inés San Martín, esa apertura tiene un efecto concreto, que es aumentar la confianza. Si se tratara de algo más grave, razonó, el Papa no habría tenido por qué anunciarlo él mismo con días de antelación, cuando nada le obligaba a hacerlo.

El límite de la transparencia

La experta marcó también dónde termina. El Papa es una figura pública, pero conserva su derecho a la confidencialidad médica. El cuadro clínico real lo tienen sus médicos: su médico personal y el cirujano que lo operó. Los comunicados que difunde el portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, hablan en nombre de ellos dos.

De ahí su crítica a la cobertura que vio en Argentina, país que espera al Papa dentro de tres semanas. Llenar minutos de televisión sin información nueva, dijo, linda con lo irresponsable, "por no decir lo periodísticamente inmoral". Y se preguntó desde cuándo hay tantos expertos de pulmón en el país. Ella misma rechazó invitaciones para llenar media hora de aire con precedentes.

¿Del Papa atlético al Papa frágil?

La tesis central del análisis la formuló Martínez-Brocal. A un año y medio del inicio del pontificado, veíamos a un Papa joven, atlético y fuerte. Ahora la gente supone que vemos a un Papa débil, pero valiente.

Esa fragilidad, sostiene, tiene un peso propio en un momento de crisis de liderazgos, cuando muchos presidentes ejercen un liderazgo muy apoyado en la presencia. La cercanía del Papa al sufrimiento, a la incertidumbre y al dolor le dará, a su juicio, mucha credibilidad, y lo acercará a la situación de muchísimas personas que sufren.

"Dios escribe derecho con renglones torcidos", dijo el vaticanista. Espera que el Papa se cure pronto, y por eso describe lo que viene como un magisterio del dolor que ojalá dure pocos meses.

Por qué no es el caso de Juan Pablo II

Inés San Martín amplió la idea con un matiz importante. Sin buscarlo ni desearlo, dijo, esto puede ser una oportunidad única, porque el sufrimiento que vivirá León XIV, y con él los católicos en los próximos meses, es muy distinto al de Juan Pablo II.

La experta recordó al Papa polaco en sus últimas apariciones, cuando la enfermedad le había quitado el habla y la capacidad de conectar más allá de la imagen que proyectaba. Era un hombre frustrado, que golpeaba porque tenía cosas que decir y no podía. Francisco también estuvo enfermo mucho tiempo, aunque, a su juicio, de otra manera.

Con León XIV, nadie espera ni proyecta un deterioro así. Quizá juegue al tenis o ande en bicicleta de otra manera, señaló, pero es un hombre que va a volver. Esa diferencia es la que da contenido pastoral a la idea de Martínez-Brocal: un Papa que atraviesa la enfermedad con la palabra intacta y que puede convertir su propia espera en testimonio.

Decisiones que ahora se leen con otra lente

La segunda consecuencia es de gobierno. Según Martínez-Brocal, a partir de ahora muchas decisiones del Papa se mirarán desde una óptica distinta. Ya ocurrió con los tres nombramientos de esta semana, firmados sabiendo que iba a ser operado.

El vaticanista dio una clave para entenderlos. En el Vaticano, buena parte de lo relevante se mide por las normas que cada Papa va dejando de cara a una sede vacante, sea por fallecimiento, renuncia o incapacidad permanente.

¿Cuales fueron los cambios que hizo antes de entrar a quirofano?

El nombramiento del cardenal filipino Luis Antonio Tagle como decano del Colegio Cardenalicio es el que más dice. El decano dirige las reuniones previas al cónclave, celebra el funeral del pontífice, guía el cónclave y es quien pregunta "¿Aceptas?" al candidato más votado.

La lectura de Martínez-Brocal, que él mismo presentó como una interpretación, es que el Papa estaba convencido de que la operación saldría bien y no tenía una preocupación especial. Pero es un hombre muy riguroso y respetuoso de las reglas, y no quería dejar nada pendiente para el caso extremo, que no se dio, de una mala reacción a la anestesia. Tagle es además el primer asiático en el cargo, que en su día ocupó Joseph Ratzinger, y es un misionero.

La misma lógica se aplica al franciscano Vittorio Viola, de 61 años, que sustituye al cardenal Gambetti como arcipreste de la Basílica de San Pedro, al frente de la Fábrica de San Pedro y como vicario del Papa para el Estado de la Ciudad del Vaticano. En una sede vacante, explicó Martínez-Brocal, sería quien coordinara eventuales obras en las capillas y las grandes ceremonias. Hacía falta que estuviera claro quién ocupaba ese puesto.

El tercer nombramiento, el de la hermana irlandesa Mary Therese Barron como secretaria general de las Obras Misionales Pontificias, apunta en otra dirección. Inés San Martín lo leyó como una muestra más de la importancia que el Papa da a las misiones, en pleno mes misionero.

Un Papa en paz

Hay un tercer plano, más personal, en el que los dos analistas coincidieron. El Papa siguió trabajando hasta el último momento: el martes por la mañana, recordó Inés San Martín, habló con el arzobispo de San Juan, Jorge Lozano, y por la tarde estaba en el quirófano. Para ella es la señal de un hombre que no estaba preocupado.

Martínez-Brocal aportó un dato que no figura en los partes oficiales y que, según dijo, le llegó de muy buena fuente. Desde su habitación, el Papa responde personalmente con el móvil a mensajes de familiares y amigos cercanos, en los que se muestra sereno, apoyado, con esperanza, con fe y con buen humor. El vaticanista recordó también que son días difíciles para él, porque tiene un hermano enfermo de un tumor.

El capellán del Gemelli contó que el Papa pidió rezar el rosario por la paz. Martínez-Brocal advirtió que lo siguiente era una suposición suya: que probablemente está ofreciendo esta situación por esa intención. Inés San Martín la consideró una suposición fundada, conociendo a un hombre muy espiritual y muy preocupado por la paz.

Lo que queda abierto

Como se dijo en el podcast de Juan Diego Network, Descifrando a León, la incógnita principal tiene fecha: los resultados del análisis, hacia finales de octubre, dirán si basta con la cirugía o hace falta algún tratamiento adicional. Hasta entonces, la agenda se irá definiendo día a día. No se sabe si habrá Ángelus el domingo, e Inés San Martín apuntó que se espera que el Papa pueda estar en la audiencia general del miércoles siguiente, quizá en una versión más breve.

Queda también la pregunta de fondo que dejó planteada Martínez-Brocal: cómo cambiará la lectura de este pontificado ahora que el Papa ha mostrado su fragilidad, y qué enseñará ese magisterio del dolor. La recomendación de Inés San Martín para estos días es concreta. Rezar por el Papa, acudir a las fuentes oficiales y no consumir más de lo que realmente se sabe.


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