Menos Management, más Evangelio: La jerarquía según León XIV

En un mundo donde el éxito se mide por indicadores clave de rendimiento (KPIs) y eficiencia administrativa, es tentador ver a la Iglesia Católica como una corporación multinacional con sede en el Vaticano. Sin embargo, en la reciente catequesis del miércoles 25 de marzo, el Papa León XIV ha vuelto a las fuentes del Concilio Vaticano II para recordarnos una verdad fundamental: la jerarquía no es burocracia, es espíritu.

Durante el análisis en el podcast Descifrando a León, José Manuel de Urquidi desgranó los puntos clave de esta intervención papal que busca purificar nuestra mirada sobre el gobierno de la Iglesia. El mensaje es claro: menos "management" y más Evangelio.

El origen divino: Voluntad de Cristo, no de consultoría

El primer punto que resaltó el Santo Padre es que la estructura de la Iglesia no es el resultado de una evolución sociológica o un diseño organizativo humano. Es de origen divino. El Papa fue enfático al decir que la jerarquía es una institución establecida por Cristo para perpetuar la misión que Él dio a los apóstoles.

Como bien citó José Manuel de Urquidi, “La jerarquía nace para garantizar la transmisión intacta del tesoro de la fe”. Esto significa que el obispo no es un CEO que puede cambiar la "misión y visión" de su empresa cada cinco años; es un custodio de un depósito que no le pertenece y que debe entregar íntegro a la siguiente generación.

El poder como "Diaconía"

Uno de los conceptos que más resonó en el análisis de la semana fue el de diaconía o servicio. Ser líder en la Iglesia no es ocupar un puesto de honor, sino asumir un rol de servidor. El Papa recordó las palabras de San Pablo VI para enfatizar que el poder eclesial solo tiene sentido si se ejerce para el bien de los fieles.

El experto Javier Martínez-Brocal subrayó durante el programa que esta visión choca frontalmente con las pretensiones de ver a los obispos como meros gerentes. “El Santo Padre nos invita a ver la jerarquía no como un organigrama de poder, sino como un servicio de caridad ardiente”, observó el experto. Si un obispo olvida que su autoridad emana de la caridad de Cristo, se convierte en un funcionario del sagrado.

Sacerdocio ministerial y de los fieles: Una danza necesaria

Finalmente, León XIV abordó la relación entre el sacerdocio ministerial (los ordenados) y el sacerdocio común de los fieles (todos los bautizados). Lejos de ser estamentos separados, el Papa explicó que "se ordenan el uno al otro". Se necesitan mutuamente para que la Iglesia sea realmente cuerpo de Cristo.

“Ambos participan del único sacerdocio de Cristo”, recordó José Manuel de Urquidi. En una época donde el clericalismo o el secularismo intentan romper este equilibrio, el Papa pide volver a la Lumen Gentium para entender que el pastor existe para alimentar al rebaño, y el rebaño para dar testimonio en el mundo.

Conclusión: Un llamado a la fidelidad

La Cátedra de León de esta semana nos deja una lección de humildad institucional. La Iglesia tiene una estructura, sí, pero es una estructura que respira. Los obispos son sucesores de los apóstoles, personas de carne y hueso llamadas a ser fieles, no necesariamente "eficientes" bajo los estándares del mundo.