Hoy vamos a tener una plática con Jesús, pero ahora no vamos a contarle lo que ya pasó, sino lo que está por pasar. Vamos a separar un espacio en la mañana, tal vez cuando tomamos nuestro café, o justo después de terminar de arreglarnos para el día y vamos a platicarle de lo que vamos a hacer en el día. Puedes contarle lo que quieres lograr, tus metas para el día, lo que quisieras evitar, las decisiones que vas a tomar y en medio de ese espacio invitarlo a acompañarte y a ser parte de tu día. ¿Qué mejor compañía que la de Jesús?
