Mientras hacemos estos estiramientos, te voy a pedir que escuches con atención a tu cuerpo. ¿Qué ruidos hace mientras estira? ¿Hay algún movimiento que me duele más que otro? ¿Soy poco o muy flexible? Independientemente de las respuestas, ¡que maravilla la de poder movernos! Muchas veces criticamos a nuestro cuerpo, quisieramos que se viera más de una manera o menos de otra y damos por sentado lo mucho que podemos hacer.
Te invito a tomarte un tiempo cuando acabes de estirar para darle gracias a Dios por el regalo tan increíble que nos ha hecho en nuestro cuerpo. Que maravilla poder experimentar este mundo que Él ha creado a través de nuestro hermoso cuerpo. No olvidemos siempre dar gracias por lo grande pero también por lo pequeño.
