A Silas no le toca dar discursos, escribir epístolas o que le hagan estatuas, sino simplemente apoyar y aguantar vara. Y eso no es para nada un demérito. Aguantar vara significa soportar las adversidades, las incomodidades, los desvelos, los ayunos, los azotes de la vida por una causa mayor. Se necesita valentía, fidelidad, paciencia y mucho amor para ser así y no rendirse a medio camino y abandonar al principal.
